"Nada Que Celebrar: El Desgaste Como Metáfora De La Dilución Política En México En Tres Obras De Miguel Rodríguez Sepúlveda", texto de Ariadna Ramonetti Liceaga para el catálogo Fuga y Entropía
- Miguel Rodriguez Sepulveda
- 19 may
- 18 min de lectura
Actualizado: 28 may
[English below]

La destrucción de un objeto no lo aniquila,
nos enfrenta con una nueva realidad del objeto,
lo carga de un sentido que antes no tenía.
Aldo Pellegrini, 1961[1]
El trabajo de Miguel Rodríguez Sepúlveda que se aborda en este breve ensayo consiste en un elaborado ejercicio iconoclasta de transformación procesual de la materia que busca activar la memoria histórica para interrogar al presente. Mediante acciones que involucran la supresión de ciertos símbolos nacionales inscritos en objetos de valor emblemático, el artista cuestiona la manera en que la identidad, la identificación y la pertenencia, suscritas al proyecto de nación posrevolucionario, terminan por diluirse en la compleja coyuntura política que enmarcará la conmemoración del Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución en 2010, uno de los años más trágicos de la llamada Guerra Contra el Narcotráfico, por la cantidad de muertos[2] y desapariciones forzadas[3].
Este ensayo busca analizar la premisa que da origen a tres obras intituladas Un kilogramo de balas de Plata Libertad (2013), Un kilogramo de polvo de ángel (2013) y Espejo de un kilogramo de Plata Libertad (2013), elaboradas con onzas de plata pura acuñadas durante las celebraciones del Bicentenario de la Independencia. Estas monedas sin valor nominal serán transformadas materialmente en objetos portadores de nuevos significados con el propósito de enunciar el desgaste institucional que ha sufrido la política mexicana en tiempos recientes. Para una comprensión amplia de estas obras es indispensable analizar la presencia de los símbolos nacionales en las monedas mexicanas, lo que estas conmemoran y develan, los materiales con las que se acuñan, pero sobre todo la coyuntura política en la que se inscriben estas obras, que coincide con la violencia deshumanizada que terminará por fortalecer el aparato represivo del Estado mexicano durante la llamada Guerra contra el Narcotráfico.
I
Los orígenes de la iconografía nacionalista mexicana se remontan a los movimientos independentistas criollos y los conflictos entre federalismo y centralismo, que culminarán con la instauración de la República como una forma de Estado-Nación que producirá incontables ejemplos inspirados en la tradición del liberalismo francés, pero también en la inclusión de símbolos propios que acudirán al conocido relato fundacional del pueblo mexica, presente en el Códice Mendocino de 1530, en donde un águila sobre un nopal servirá para instituir un nuevo relato nacional basado en la rememoración de las raíces prehispánicas de México. Esta hibridación cultural, presente también en las alegorías a la patria, la libertad, la nación y la victoria que poblarán los imaginarios socioemocionales de los mexicanos, será reproducida hasta el agotamiento por la pintura historicista y la escultura monumental conmemorativa de corte neoclásico, pero también por medio de la acuñación de monedas, cuya tradición prevalece hasta el día de hoy.
Las diversas monedas que circularon durante la colonización española, iban acompañadas de escudos de armas y otros motivos alusivos a las posesiones territoriales de los Habsburgo y posteriormente de los Borbones, por lo que además de poseer valor nominal, servirán para reafirmar la ideología imperial dominante y la pertenencia del Virreinato de la Nueva España a la Corona. Desde la proclama de independencia en 1810, tanto insurgentes como realistas establecerán diversas sedes de la Casa de Moneda para poder acuñar dinero cerca de los enormes yacimientos de oro, plata y cobre en los actuales estados de Jalisco, Zacatecas, Guanajuato y San Luis Potosí que fueron explotados durante los 300 años de dominio español. Sin estos minerales procedentes del entonces Virreinato hubiera sido prácticamente imposible fundar la economía de los conquistadores en la acumulación originaria: ese excedente colonial que eventualmente permitiría la industrialización de toda Europa. “Durante los tres siglos que duró el Virreinato, México emitió cerca de 82 millones de reales en monedas de plata […] lo que sirvió para abastecer la reserva monetaria no sólo en México, sino también en Europa [y] China”[4].
Las últimas monedas de plata acuñadas previo a la proclamación de independencia de 1810 fueron deliberadamente intervenidas por las tropas insurgentes que colocaron siglas, marcas, contramarcas y resellos para revalidar las monedas fuera de circulación o legalizar las que su cuño ya no correspondía a las causas de la lucha independentista. Estas incisiones en el metal buscaban dotar de nuevos imaginarios, significaciones y, sobre todo, valor a las monedas mexicanas. Las acciones de desgaste que llevará a cabo Rodríguez Sepúlveda, y que se analizarán más adelante, operan precisamente en un contrasentido histórico al de estas monedas decimonónicas: el de revocar y extinguir aquellos imaginarios que supuestamente buscan reivindicar la memoria frente a la realidad de una nación dislocada, inmersa en una profunda crisis de gobernabilidad, conflictos armados y miseria, promovida por gobiernos y cárteles durante la doble celebración del Centenario y Bicentenario de la Independencia y la Revolución, respectivamente.
II
Las monedas conmemorativas aparecerán por primera vez en la historia de México durante los festejos del Centenario de la Independencia. “La acuñación se inició en 1910 y es la primera moneda conmemorativa de la casa [de moneda] de México. […] Para celebrar el centenario de la consumación de la Independencia se decretó el 14 de septiembre de 1921 la emisión de monedas de oro de cincuenta pesos llamadas centenarios. […] El anverso no difiere de las piezas en circulación; el reverso ostenta la figura alada de la victoria (copia del ángel de la columna de la Independencia que se erige sobre el paseo de la Reforma, en la ciudad de México) […] Como fondo, la silueta de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl”[5].
Las onzas conocidas como Libertad comenzarán a acuñarse a finales de la década de 1940. “La Casa de Moneda de México acuñó la primera onza troy de plata, que es una moneda sin valor nominal, pero con curso legal[6] hecha en plata de ley 0.999[7], también conocida como ‘Onza Libertad’. En 1981 se fijó como anverso común el escudo nacional. En el reverso presenta el mismo diseño del Centenario, una victoria alada representada en el monumento del Ángel de la Independencia […]”[8]. La materia prima con que están hechas estas onzas conmemorativas es plata extraída de minas mexicanas y certificada en formato de lingotes por la London Bullion Market Association como Good Delivery[9] para eventualmente fundirlos y transformarlos en monedas de plata pura. A partir del 2002 el Banco de México pondrá a la venta una edición de onzas llamada Nueva Serie Libertad de diversas denominaciones (desde 1, 2 y 5 onzas hasta 1 kg de peso) que en el anverso contienen un conjunto de 11 escudos nacionales: desde el águila que aparece en el Códice Mendocino, pasando por el águila de la república hasta el escudo actual con la leyenda ‘Estados Unidos Mexicanos’”[10].
III
Las formas idealizadas de mujeres que fungen como alegorías de la nación, la victoria o la patria, serán ensayadas como vías de identificación secular durante el México independiente en concomitancia con la imaginería liberal que establecerá un régimen de representación durante finales del siglo XVIII en Europa. “En estas alegorías los cuerpos femeninos aparecen enteros, nunca fraccionados, con la cabeza alta y una postura vertical y digna que transmite la idea de entereza. Las carnes firmes remiten a la naturaleza controlada, sin mácula, y el escenario y la ropa que muestran tienen elementos míticos incorporados a lo patriótico”[11].
La alegoría a la victoria que aparece grabada en el reverso de las onzas de la serie Libertad estará inspirada en otras representaciones escultóricas de la Niké o Victoria alada que datan de la antigüedad grecolatina. Este cuerpo feminizado, con alas, que porta una corona de laurel, exaltará el triunfo del criollismo independentista sobre la sociedad estamental del Virreinato. Detrás de ella observamos la orografía representativa del Valle de México y otros elementos procedentes de la misma retórica nacionalista que buscará afirmar el lugar en donde ocurrió la mítica epifanía fundacional mexica: los humedales de Chalco y Texcoco, los cuales han sido desecados durante 500 años en un tortuoso proceso de combate a los afluentes que rodeaban al antiguo islote de Tenochtitlán. Este paisaje, que ya no corresponde a la realidad de la Cuenca de México, enmarca la imposibilidad de mirar al pasado, porque ese México se ha esfumado y diluido. Prevalece solamente en las retóricas nacionalistas que se nos imponen para conmemorar lo que hemos destruido en beneficio del progreso. Y es precisamente ese imaginario de erosiones y borraduras el que a Rodríguez Sepúlveda le interesa destacar en sus obras basadas en la Nueva Serie Libertad.
IV
Hasta el momento hemos enunciado el conjunto de elementos iconográficos de eminente carácter nacionalista contenidos tanto en el anverso como en el reverso de las onzas de la serie Libertad, los cuales serán sometidos por Miguel Rodríguez Sepúlveda a diversas operaciones de desmontaje simbólico e iconoclasta por medio de la transformación material, resultando en tres nuevos objetos que se inscriben en el campo del arte: Un kilogramo de balas de Plata Libertad, Un kilogramo de polvo de ángel y Espejo de un kilogramo de Plata Libertad.
Los tres comparten características comunes: están realizados con 1 kg de plata pura y son resultado de un proceso de reconversión de la materia que deviene en nuevos significados, en donde aquellos símbolos de identidad e identificación nacionalistas no se anulan o borran completamente, sino que se acumulan en un proceso de desdoblamiento de la forma, en donde los objetos resultantes contribuirán a evocar la memoria sobre la historia reciente de México para señalar aspectos complejos de la relación concomitante entre el trasiego de drogas y armas en México durante el mandato del expresidente Felipe Calderón Hinojosa.
La primera de ellas, Un kilogramo de balas de Plata Libertad, es un conjunto de ojivas de balas calibre 7.62 mm usadas en el fusil de asalto AK-47, conocido popularmente en México como “cuerno de chivo”, el cual forma parte de toda una economía basada en el intercambio y compra-venta de armas y drogas, de la cual el conocido operativo “Rápido y Furioso”[12] da cuenta clara. La cantidad de personas fallecidas de manera violenta durante 2010, el año de las conmemoraciones del Bicentenario ascendió a 15,273.[13] No había nada que celebrar ya que fue el año más violento del sexenio de Felipe Calderón.
La segunda de las piezas, Un kilogramo de polvo de ángel, es 1 kg de polvo de plata dentro de una caja de acrílico, colocado en el mismo estuche diseñado por el Banco de México para preservar las onzas Plata Libertad de 1 kg. La obra alude, por una parte, al nombre de una droga conocida como Polvo de Ángel hecha a base de fenciclidina, un anestésico que se comercializa ilegalmente en forma de polvo o tabletas, principalmente en Estados Unidos[14]; pero también refiere a la dilución de la imagen de esa victoria alada que llamamos coloquialmente Ángel de la Independencia y que aparece en el anverso de las onzas de la serie Libertad; aquella alegoría triunfalista que terminará hecha polvo en el suelo de ese “teatro de operaciones bélicas” al que el fallecido escritor Sergio González Rodríguez define como un Campo de Guerra: una categoría geopolítica para describir también a un México de instituciones fallidas, muertos y erosiones, atravesado por conflictos armados y destruido en su tejido social[15].
Finalmente, la obra Espejo de un kilogramo de Plata Libertad es lo que su título describe claramente: un espejo pulido de plata, tallado en el anverso de una onza Plata Libertad, el cual sustituye al Ángel de la Independencia. Allí nos miramos, como aquel Narciso que busca encontrar su reflejo en el estanque, pero lo que halla Narciso no es a sí mismo, es al Ángel de la Historia que ni siquiera tiene rostro para mirar al pasado porque ha sido sustituido por un reflejo distorsionado, en donde la catástrofe y la ruina ya no están a sus pies, sino frente a nuestros propios ojos. “Bien quisiera él detenerse, despertar a los muertos y recomponer lo despedazado, pero desde el Paraíso sopla un huracán que se enreda en sus alas, y que es tan fuerte que el ángel ya no puede cerrarlas. Este huracán le empuja irreteniblemente hacia el futuro, al cual da la espalda, mientras los escombros se elevan ante él hasta el cielo. Ese huracán es lo que nosotros llamamos progreso”[16].
Ese huracán es lo que nosotros, en México, llamamos Guerra contra el Narcotráfico.
[1] Pellegrini, Aldo. “Fundamentos de una estética de la Destrucción.” En: Arte destructivo: Barilari, Kemble, López Anaya, Roiger, Seguí, Torrás, Wells. Buenos Aires: Galería Lirolay, 1961.
[2] El País, 12/01/11.
15,273 muertos según el diario español. Consultado el 16/04/23 en https://elpais.com/internacional/2011/01/12/actualidad/1294786820_850215.html
[3] Expansión, 12/21/12.
6,766 desaparecidos según la revista Expansión. Consultado el 16/04/23 en https://expansion.mx/nacional/2012/12/21/las-desapariciones-en-mexico-se-triplicaron-de-2009-a-2010-segun-informe
[4] Clausell, María Amparo. Historia de la plata mexicana, AAPAUNAM, Academia, Ciencia y Cultura. vol. II núm. 1 enero-marzo 2010, p. 28.
[5] Sobrino, José Manuel. La moneda mexicana y su historia. México, Banco de México, 1989, p. 108 y 111.
[6] Curso legal significa que puede ser usada como cambio válido si se toma para su cotización el valor de su peso en plata. Tomado de https://onzas.de/plata/mexico/libertad/
[7] 999 milésimas de plata por cada mil partes, en donde solamente una milésima es una aleación de otro metal.
[8] Clausell, María Amparo. Historia de la plata mexicana, AAPAUNAM, Academia, Ciencia y Cultura. vol. II núm. 1 enero-marzo 2010, p. 29.
[9] IBMA.
Good Delivery es una certificación para indicar que los metales preciosos, en este caso la plata mexicana de ley .999, cumplen con los estándares de calidad aceptados por la Asociación, basados en el peso, la pureza y la apariencia física, entre otros detalles. Tomado de https://www.lbma.org.uk/good-delivery/about-good-delivery
[10] Banco de México. Tomado de https://www.banxico.org.mx/billetes-y-monedas/nueva-serie-libertad-plata-ba.html
[11] Tuñón, Julia. Cuerpos femeninos, cuerpos de patria. Los iconos de la nación en México: apuntes para un debate. En: Historias núm. 65 (diciembre), 2006, p. 49.
[12] Aristegui Noticias, 20/06/12.
“La operación denominada ‘Rápido y Furioso’ fue iniciada por la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, para vender armas a presuntos criminales y dejarlas pasar hacia la frontera mexicana con el objetivo de poderlas rastrear y darles seguimiento, esperando identificar a los responsables del tráfico de armas que posteriormente van a dar a manos de narcotraficantes”. Consultado el 16/04/23 en https://aristeguinoticias.com/2006/mexico/rapido-y-furioso-la-cronologia-del-escandalo/
[13] El País, 12/01/11. Consultado el 16/04/23 en https://elpais.com/internacional/2011/01/12/actualidad/1294786820_850215.html
[14] National Drug Intelligence Service.
“Datos de la National Household Survey on Drug Abuse (Encuesta Nacional de los Hogares acerca del Abuso de Drogas) indican que unos seis millones de residentes de los Estados Unidos de 12 años de edad o más usaron PCP al menos una vez en la vida”. https://www.justice.gov/archive/ndic/spanish/13441/index.htm#Qu%C3%A9
[15] González Rodríguez, Sergio. Campo de guerra. México, Anagrama, 2015.
[16] Benjamin, Walter. Tesis sobre la filosofía de la historia. Tesis IX, 1940. https://rucrespo.wordpress.com/2013/12/26/el-angel-de-la-historia-de-walter-benjamin/
Nothing to celebrate: Wear as a metaphor for political dissolution in Mexico in three pieces by Miguel Rodríguez Sepúlveda
Ariadna Ramonetti Liceaga
Translated by Noah Mazer
The destruction of an object does not annihilate it:
It confronts us with a new reality of the object.
It loads the object with a meaning it did not have before.
Aldo Pellegrini, 1961[1]
The work by Miguel Rodríguez Sepúlveda addressed in this brief essay consists of an elaborate, iconoclastic exercise of procedural transformation of matter which seeks to activate historical memory in order to interrogate the present. Through actions involving the suppression of national symbols inscribed in objects of emblematic value, the artist questions the ways in which the forms of identity, identification, and belonging subscribed to the post-revolutionary national project eventually become diluted in the complex political juncture represented by the celebration of Mexico’s bicentennial of independence and the 100th anniversary of the Mexican Revolution in 2010, one of the most tragic years of the so-called War on Drugs in terms of deaths[2] and forced disappearances.[3]
This essay seeks to analyze the premise that gives rise to three pieces created with silver bullion coins minted during Mexico’s bicentennial of independence: Un kilogramo de balas de Plata Libertad (One Kilogram of Libertad Silver Bullets), Un kilogramo de polvo de ángel (One Kilogram of Angel Dust), and Espejo de un kilogramo de Plata Libertad (Kilogram of Libertad Silver Mirror). Rodríguez Sepúlveda materially transforms these coins, which have no nominal value, into objects loaded with new meanings in order to enunciate the institutional wear that Mexican politics has undergone in recent years. To achieve a broad understanding of these works, it is essential to analyze Mexican coins: the national symbols present on them, the materials they are minted with, what they commemorate and reveal, and, above all, the political juncture in which they are inscribed, where the absence of rule of law produces dehumanized violence that inevitably strengthens the repressive apparatus of the Mexican state.
I
Mexican nationalist iconography dates back to criollo independence movements and the struggle between federalism and centralism that culminated in the installation of the republic as a form of nation-state. This model would produce countless examples of iconography inspired not only by the tradition of French liberalism but also by the inclusion of local symbols that would make use of the well-known founding narrative of the Mexica people recounted in the Codex Mendoza of 1530. The codex’s eagle perched atop a cactus would serve as the basis of a new national narrative based on the remembrance of Mexico’s pre-Columbian roots. This cultural hybridization, also present in the allegories of homeland, freedom, nation, and victory which would populate the socio-emotional imaginaries of Mexicans, would be reproduced to the point of exhaustion by historicist painting and monumental commemorative Neoclassical sculpture and by minting coins, a tradition that continues into the present.
The various coins that circulated during Spanish colonization displayed coats of arms and other motifs alluding to the territorial holdings of the Habsburgs (and later the Bourbons). In this way, in addition to possessing nominal value, colonial coins served to reaffirm the dominant imperial ideology and the Spanish crown’s dominion over the Viceroyalty of New Spain. Following the 1810 proclamation of independence, both insurgents and royalists would establish various headquarters for the Casa de Moneda (Mexican Mint) near the enormous deposits of gold, silver, and copper that were exploited over 300 years of Spanish rule in what are now the states of Jalisco, Zacatecas, Guanajuato, and San Luis Potosí. Without these minerals from the then-viceroyalty, it would have been impossible for the conquerors to establish their economy atop that original or “primitive” accumulation: the colonial surplus that would eventually enable the industrialization of all of Europe. “During the three centuries of the Viceroyalty, Mexico sent out 82 million reales in silver coins […] which served to stock the monetary reserves not only of Mexico but of Europe and China as well.” [4]
The last silver coins minted prior to the proclamation of Mexican independence in 1810 were deliberately modified by insurgent troops, who used symbols, marks, countermarks, and restamping to revalidate out-of-circulation coins or legalize those whose design no longer reflected the causes of the struggle for independence. The insurgents’ incisions in metal sought to imbue Mexican coins with new imaginaries, meanings, and– above all —value. The actions of wear executed by Rodríguez Sepúlveda, which we will analyze further on, operate in a line of historical meaning which is precisely opposite to that of these 19th-century coins: they seek to annul and extinguish those imaginaries which supposedly attempt to vindicate memory in the context of a nation dislocated and submerged in a profound crisis of governability, armed conflict, and poverty during the double celebration of the centennial and bicentennial of its Revolution and independence, respectively.
II
Commemorative coins first appeared in Mexico during the celebrations of the 100th anniversary of independence. “The minting began in 1910 and it is the Mexican Mint’s first commemorative coin. […] To celebrate the centennial of the consummation of independence, on September 14, 2021, the minting of 50-peso gold coins called centenarios [centennials] was decreed. […] The obverse does not differ from pieces in circulation; the reverse boasts the winged figure of victory (a copy of the angel of the victory column that rises over Paseo de la Reforma in Mexico City) […] As a background, the silhouette of the volcanos Popocatépetl and Iztaccíhuatl.”[5]
The silver coin known as the Libertad began to be minted at the end of the 1940s. “The Mexican Mint coined the first silver troy ounce coin, which has no nominal value but is legal tender,[6] in 0.999 silver,[7] also known as the ‘Libertad Coin.’ In 1981, the national emblem was set as the common obverse. The reverse presents the same design as that of the centennial: winged victory represented on the monument of the Angel of Independence […].”[8] The raw material these coins are made of is silver extracted from Mexican mines and certified in ingot form as compliant with Good Delivery specifications by the London Bullion Market Association, later melted and transformed into pure silver coins. [9] Beginning in 2002, the Bank of Mexico, Mexico’s central bank, would put an edition of coins called the New Libertad Series up for sale. With various denominations (weighing from 1, 2, and 5 ounces up to a kilogram), the coins of this series [contained] a series of 11 national emblems, from the eagle that appears in the Codex Mendoza to the republican eagle and the current emblem with its legend reading “United Mexican States.” [10]
III
In keeping with the liberal imaginary that established a regime of representation in late 18th-century Europe, the idealized forms of women serving as allegories for the nation, victory, and the homeland would be deployed as paths of secular identification in independent Mexico.
“In these allegories, female bodies appear whole, never divided, with their heads high and a dignified, upright posture that transmits the idea of wholeness. Firm flesh recalls controlled, unblemished nature, and the background and clothing on display have mythic elements incorporated into patriotic ones.”[11]
The allegory of victory that appears on the reverse of the Libertad coins is inspired by other sculptural representations of Nike or winged victory that date to Greco-Latin antiquity. Crowned with laurel, this winged, feminized body exults the triumph of pro-independence criollismo over the caste society of the viceroyalty. Behind her, we see the emblematic mountains of the Valley of Mexico and other elements proper to the same nationalist rhetoric that seeks to affirm the place where the legendary foundational epiphany of the Mexica took place: the wetlands of Chalco and Texcoco. For 500 years these wetlands have become desiccated in a tortuous process of combating the tributaries that surrounded the ancient island of Tenochtitlan. This landscape, which no longer reflects the reality of the Basin of Mexico, demarcates the impossibility of gazing toward the past: the Mexico it looks to has faded and become diluted. It lives on only in the nationalist rhetoric imposed on us to commemorate what we have destroyed in the name of progress. It is precisely this imaginary of erosion and erasure that Rodríguez Sepúlveda is interested in emphasizing in the work he bases on the New Libertad Series.
IV
Up to this point, we have articulated the body of eminently nationalist iconographic elements displayed on the obverse and reverse of the Libertad Series. It is these elements that Miguel Rodríguez Sepúlveda subjects to various actions of symbolic dismantling and iconoclasm through material transformation, producing three new objects that inscribe themselves in the field of art: Un kilogramo de balas de Plata Libertad, Un kilogramo de polvo de ángel, and Espejo de un kilogramo de Plata Libertad.
The three pieces share common features: each made of one kilogram of pure silver, they are the products of a process of material reconversion that creates new meanings in which nationalist symbols of identity and identification are not entirely annulled or erased but instead accumulate in a process of formal unfolding. The objects produced by this process evoke memories of Mexico’s recent history, calling to complex aspects of the relationship between the trafficking of drugs and weapons during the presidency of Felipe Calderón Hinojosa.
The first piece in the series, Un kilogramo de balas de Plata Libertad, is a set of 7.62mm bullet tips. This caliber is used with the AK-47 assault rifle, popularly known in Mexico as the cuerno de chivo (goat horn, for the shape of its magazine). The AK-47 forms part of a whole economy based on the exchange and sale of weapons and drugs, clearly attested to by the infamous Operation Fast and Furious.[12] In 2010, the year that Mexico celebrated the 200th anniversary of its independence, the number of violent deaths registered hit 15,273.[13] There was nothing to celebrate: it was the most violent year of Felipe Calderón’s entire government.
The second piece, Un kilogramo de polvo de ángel, is one kilogram of silver dust inside of an acrylic box placed in the same wooden case the Bank of Mexico designed to hold the 1-kilo Libertad Silver coins. The work alludes, on one hand, to phencyclidine, an anesthetic which is also known as angel dust and is illegally sold in powder or pill form, mostly in the United States.[14] Moreover, however, the work references the dissolution of the image of winged victory that we colloquially call the Angel of Independence and that appears on the obverse of the Libertad Series. This is the triumphalist allegory that will end up turned to dust on the floor of that “theater of military operations” that the late writer Sergio González Rodríguez defines as a “Field of Battle”: a geopolitical category that also describes a Mexico of failed institutions, corpses, and erosions, marked by armed conflict, its social fabric destroyed.[15]
Lastly, Espejo de un kilogramo de Plata Libertad is what its title clearly describes: a polished silver mirror cut into the obverse of a Libertad Silver coin, replacing the Angel of Independence. In it we see ourselves, like Narcissus searching for his reflection in the pool. Here, however, Narcissus finds not himself but Walter Benjamin’s Angel of History, who lacks even a face to look toward the past because it has been replaced by a distorted reflection in which catastrophe and ruin are no longer at its feet but before our very eyes. “The angel would like to stay, awaken the dead, and make whole what has been smashed. But a storm is blowing in from Paradise; it has got caught in his wings with such a violence that the angel can no longer close them. The storm irresistibly propels him into the future to which his back is turned, while the pile of debris before him grows skyward. This storm is what we call progress.”[16]
In Mexico, this storm is called the War on Drugs.
[1] Pellegrini, A. (1961). Fundamentos de una estética de la Destrucción. In Arte destructivo: Barilari, Kemble, López Anaya, Roiger, Seguí, Torrás, Well. Galería Lirolay.
ellegrini, Aldo. "Fundamentos de una estética de la Destrucción." In Arte destructivo: Barilari, Kemble, López Anaya, Roiger, Seguí, Torrás, Wells. Buenos Aires: Galería Lirolay, 1961.
[2] 15,273 deaths according to the Spanish newspaper.
Más de 15.000 personas murieron en México en 2010 a causa del “narco.” El País. (2011, January 12). https://elpais.com/internacional/2011/01/12/actualidad/1294786820_850215.html
[3] 6,766 victims of forced disappearance according to the magazine Expansión.
Las desapariciones en México se triplicaron de 2009 a 2010, según informe. Expansión. (2016, February 15). https://expansion.mx/nacional/2012/12/21/las-desapariciones-en-mexico-se-triplicaron-de-2009-a-2010-segun-informe
[4] Clausell, M. A. (2010). Historia de la plata mexicana. AAPAUNAM Academia, Ciencia y Cultura, II(1), 24–34.
[5] Sobrino, J. M. (1989). La moneda mexicana y su historia (pp. 108-111). Banco de México.
[6] Legal tender means that the coin can be used as valid currency taking the value of its weight in silver in calculating its exchange rate. Taken from https://onzas.de/plata/mexico/libertad/.
[7] 999 parts silver per 1000, where only .001 percent is an alloy of another metal.
[8] Clausell, M. A. (2010). Historia de la plata mexicana. AAPAUNAM Academia, Ciencia y Cultura, II(1).
[9] LBMA. Good Delivery is a certification indicating that precious metals—in this case Mexican .999 silver—meet standards of quality established by the Association based on weight, purity, and physical appearance, among other details. Taken from https://www.lbma.org.uk/good-delivery/about-good-delivery.
[10] Banco de México. Taken from https://www.banxico.org.mx/billetes-y-monedas/nueva-serie-libertad-plata-ba.html
[11] Tuñón, J. (2006). Cuerpos femeninos, cuerpos de patria. Los iconos de nación en México: apuntes para un debate. Historias, (65), 41–60. https://revistas.inah.gob.mx/index.php/historias/article/view/2199
[12] “The operation called Fast and Furious was initiated by the US Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives (ATF) to sell weapons to suspected criminals and let them travel to the Mexican border in order to track and follow them, hoping to identify weapons traffickers who would put arms in the hands of drug traffickers.”
“Rápido y Furioso”, Cronología del Escándalo. Aristegui Noticias. (2012, June 21). https://aristeguinoticias.com/2006/mexico/rapido-y-furioso-la-cronologia-del-escandalo/
[13] Más de 15.000 personas murieron en México en 2010 a causa del “narco.” El País. (2011, January 12). https://elpais.com/internacional/2011/01/12/actualidad/1294786820_850215.html
[14] “Data from the National Household Survey on Drug Abuse indicate that some 6 million US residents aged 12 and older have used PCP at least once in their lives.”
National Drug Intelligence Service. (2005, February). PCP Datos Rápidos. https://www.justice.gov/archive/ndic/spanish/13441/index.htm#Qu%C3%A9
[15] González Rodríguez, S. (2019). Field of Battle. (J. Neuhouser, Trans.). Semiotext(e).
[16] Benjamin, W. (1940) On the Concept of History. https://www.sfu.ca/~andrewf/CONCEPT2.html
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